Entrenamiento reduce factores de riesgo de lesiones de rodilla

Publicado 26/09/2009 09:12


NUEVA YORK -- Reuters Health -- Las practicantes de deportes tienen más riesgo que aquellos que los hombres que practican deportes, de sufrir lesiones graves en los ligamentos de las rodillas, pero un estudio pequeño sugiere que un entrenamiento bastante sencillo las ayudaría a reducirlo.

La lesión en cuestión afecta al ligamento anterior cruzado, o LAC. Los desgarros del LAC son habituales en ciertos deportes y son espacialmente peligrosos para las atletas, que tienen cuatro a seis veces más riesgo de sufrirlos que los hombres que realizan el mismo deporte.

En el nuevo estudio, un equipo coreano halló que entre los 22 jugadores de baloncesto de colegio secundario a los que siguió, las mujeres que entrenaron durante ocho semanas modificaron la habilidad para saltar de forma que pudieran reducir la probabilidad de sufrir un desgarro del LAC.

El equipo, dirigido por Bee-Oh Lim, de la Universidad Nacional de Seúl, publicó los resultados en American Journal of Sports Medicine.

El LAC es una banda resistente de tejido entre el hueso en el muslo y el del talón que permite estabilizar la articulación de la rodilla. Cuando se desgarra, a menudo se debe a una torsión súbita y forzada, como al caer mal de un salto que dobla la rodilla.

Los atletas de deportes que demandan rotaciones rápidas o saltos, como el baloncesto, el fútbol y el vóley, son los que registran las tasas más altas de lesiones del LAC.

Los expertos no están seguros de por qué las atletas son más vulnerables, pero el consenso general es que influyen las diferencias en la biomecánica.

A diferencia de los hombres, por ejemplo, las atletas suelen tener mayor desequilibrio en los cuádriceps y los tendones isquiotibiales, en la parte de adelante y de atrás del muslo, respectivamente. Las mujeres tienen más fuerza en los cuádriceps y más flexibilidad en los isquiotibiales.

El estudio sugiere también que las atletas tenderían a doblar menos las rodillas y a tener una alineación articular no tan estable al caer de un salto.

El equipo probó un programa de entrenamiento diseñado para resolver esas diferencias.

Al azar, se dividió a 22 jugadoras de baloncesto en dos grupos: uno, que agregó el entrenamiento especial a la práctica deportiva habitual, y otro, que no lo hizo.

Las mujeres del primer grupo dedicaron los primeros 20 minutos de la práctica a hacer ejercicios diseñados para mejorar la habilidad de salto y reforzar y estirar los músculos de las piernas y la cadera.

A las ocho semanas, esas participantes mejoraron el rendimiento en una prueba estandarizada de salto. Tuvieron también una forma más equilibrada de activar los cuádriceps y los isquiotibiales al saltar, según las mediciones con electrodos sobre los músculos.

El equipo no estudió si todo eso se traduce en una disminución de los desgarros del LAC. Pero otros estudios demostraron que los programas similares de entrenamiento reducirían ese riesgo.

Aun así, se desconoce cuánto tiempo los atletas tienen que entrenar para reducir el riesgo de sufrir una lesión de LAC, señaló el equipo. Las participantes entrenaron durante ocho semanas, pero algunos estudios habían sugerido que seis semanas serían suficientes.

FUENTE: American Journal of Sports Medicine, septiembre del 2009

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