Sólo el 25% de las personas que necesitan transplante de médula tiene un familiar compatible.

Publicado 15/02/2010 09:38


Encontrar otra persona compatible en el mundo, un desafío para quienes carecen de un familiar para un trasplante de médula.

Mirta Valente le dieron a los 45 años la peor de las noticias: una leucemia con muy mal pronóstico. Ya pasaron cinco años y todavía se emociona cuando cuenta la historia. Con el diagnóstico en la mano, comenzó quimioterapia mientras empezaba una búsqueda de una persona en el mundo compatible genéticamente con ella, para que le donara médula ósea que reemplazara la suya enferma. “No tenía donantes en mi familia, mi hermana no era compatible, así que empezamos a buscar otra alternativa”, relató.

El caso de Mirta dista de ser excepcional: del total de personas que requieran un trasplante de médula ósea, solo el 25% contará con un familiar compatible.

Para dar respuesta al 75% restante existen registros de datos de personas que voluntariamente donarían células hematopoyéticas (médula ósea). Estos registros se unen internacionalmente en una red conocida como Bone Marrow Donors Worldwilde (BMDW) que almacena los datos de 14 millones de donantes voluntarios repartidos en el mundo. En la Argentina, son 27.235 los donantes disponibles en el INCUCAI para ofrecer células de médula ósea si alguien lo necesitara.

- ¿De qué depende la compatibilidad con otra persona?

“De los antígenos leucocitarios de histocompatibilidad (HLA), proteínas de la superficie celular involucradas en la respuesta inmunológica de los individuos”, contó la Dra. María Marta Rivas, hematóloga del Hospital Universitario Austral (HUA). La compatibilidad está además muy relacionada con la raza. La probabilidad de hallar un par compatible en un registro internacional es baja. “Si la probabilidad de tener un donante familiar es del 25-30%, la de encontrar un donante en un banco internacional es aún menor. Por esto, es fundamental contar con un registro numeroso de voluntarios, pues las poblaciones poseen importantes variaciones genéticas”, enfatizó la Dra. Rivas.

En estos registros se buceó un donante para Mirta. “Si una persona como la Sra. Valente no tiene un familiar donante, manda sus datos genéticos al INCUCAI, que realiza una búsqueda nacional e internacional”, explicó el Dr. Mariano Berro, hematólogo del HUA. Según datos del INCUCAI, en el 2009 fueron 52 los argentinos que accedieron a un donante no relacionado compatible para un trasplante de médula, y son 208 en total los beneficiados por los registros internacionales desde el 2003.

Afortunadamente, Mirta dio con una persona compatible en los Estados Unidos: Craig, de 43 años, era donante voluntario de médula ósea y aceptó el trasplante. En relación con el problema de la distancia, los hematólogos del HUA señalaron que la extracción de sangre, a partir de la cual se separan las células hematopoyéticas, se hace en la residencia del donante y luego el personal especializado se responsabiliza de hacer llegar ese material al centro donde se encuentra el paciente en espera.

Tiempo después de la intervención, Mirta se contactó con Craig por mail para agradecerle el acto generoso y todavía intercambian fotos de las familias y saludos para las fiestas. Casualmente, el estadounidense tiene una hija que lleva el segundo nombre de la Sra. Valente: Lilian. “Agradezco siempre la actitud desinteresada de esta persona que se destaca frente a tantas situaciones de individualismo con las que nos encontramos a diario”, concluyó Mirta.

La leucemia aguda, primera causa de trasplante “alogénico”

La Dra. Rivas indicó que la primera causa de trasplante alogénico (transferencia de médula de otra persona) son las leucemias agudas. El trasplante en estos casos consiste en transferir células progenitoras hematopoyéticas (CPH) de una persona sana a una enferma. Estas células tienen la capacidad de producir los glóbulos rojos, que transportan el oxígeno a los tejidos; los glóbulos blancos, que combaten las infecciones en el organismo y se ocupan de la vigilancia inmunológica, y las plaquetas, que participan del proceso de coagulación de la sangre.
Las CPH se encuentran en la médula ósea humana, un tejido esponjoso ubicado en la parte central de los huesos, donde se fabrican las células sanguíneas. “Existen tres modos de obtener CPH: de la sangre periférica, por medio de la donación de sangre; a través de una punción de médula ósea o a partir del cordón umbilical”, resumió el Dr. Berro.

- Almacenar la médula para el futuro


Que la sangre del cordón umbilical tendría la potencialidad para curar enfermedades como la leucemia ha disparado en los últimos años la tendencia a criopreservar las células que contiene. En la Argentina, conservar en forma privada estas células madre le cuesta a una familia 1.250 dólares, más 100 por año. A pesar de los costos, son alrededor de 20 mil las personas que eligen esta opción.
Hace unas semanas el tema ocupó los medios cuando el INCUCAI estableció que las células almacenadas en los “bancos privados” debían inscribirse en el Registro Nacional de Donantes y quedar habilitadas no sólo para uso propio, sino también para ser donadas a quien las necesitara. La medida fue finalmente declarada inconstitucional.
Mientras tanto, la mayoría de los científicos sostiene que, si bien conservarlas es útil, por el momento, el uso de las células madres del cordón es limitado y muchos tienen dudas de sus potencialidades. En el Hospital Austral prefieren “alentar la donación de CPH para fines altruistas, como los bancos de donantes”, declaró el Dr. Berro. “Tal vez esas células de cordón podrían conservarse para que sean utilizadas por cualquier persona que la necesite”, opinó la Dra. Rivas.

Fuente :

Proyecto Salud

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