La educación disminuye el riesgo cardíaco.

Publicado 04/01/2010 10:53


Más educación reduciría el riesgo de infarto, tanto en los países ricos como en las naciones pobres.

-Varios estudios en países occidentales habían identificado una relación entre un mejor nivel socioeconómico y un menor riesgo de enfermedad coronaria.

Pero dado que las investigaciones usan distintos criterios para medir el nivel socioeconómico (la educación, el trabajo o el ingreso), se desconoce si todos esos factores son igualmente importantes.

Además, poco se sabe sobre cómo el nivel socioeconómico afecta el riesgo de desarrollar enfermedad cardíaca en los países en desarrollo.

Para el estudio, publicado en la revista "Heart", los autores analizaron datos de más de 12.000 casos de infarto y 14.000 personas sanas, de 52 países y con la misma edad.

En todos los países, la educación, pero no el ingreso familiar, las propiedades o el trabajo, estaba muy asociada con el riesgo de sufrir un ataque cardíaco. Esa relación fue más sólida en los países más ricos, pero también evidente en aquellos de medianos y bajos ingresos.

"La fortaleza de esa relación se debe quizás a una mayor información sobre las causas de la enfermedad cardíaca y cómo evitarlas", dijo a Reuters Health la doctora Annika Rosengren, del Hospital Universitario de Sahlgrenska, en Suecia.

De hecho, el estudio reveló que la obesidad abdominal y los malos hábitos de vida, como más sedentarismo y tabaquismo y menos consumo de frutas y verduras, podían explicar casi la mitad del riesgo asociado con el bajo nivel educativo.

Conocer esos factores de riesgo "es un primer paso hacia elecciones más saludables", indicó la autora.

Aun así, y tras considerar el estilo de vida, el ingreso, la edad y otros factores, el equipo halló que las personas con bajos niveles educativos (ocho años o menos de escuela) eran un 31 por ciento más propensas a tener un infarto que las que habían aprobado el secundario.

La falta de educación estuvo asociada con un 61 por ciento más riesgo de ataque cardíaco en los países ricos y con un 25 por ciento en los países de medianos y bajos ingresos.

Para el equipo, esto sugiere que el desarrollo económico y el aumento de los ingresos en el país ampliarían la brecha asociada con el infarto entre aquellos más y menos educados.

Aunque se necesitan más estudios, por ahora, el equipo opina que los resultados sugieren que extender el alcance de la educación en los países en desarrollo contrarrestaría el crecimiento de la enfermedad cardíaca.

"Los resultados sugieren que mejorar el nivel educativo de la población podría prevenir en parte la creciente epidemia (de enfermedad coronaria) en los países en desarrollo porque mejoraría el estilo de vida", escribieron los autores.

- Los terremotos estresan el corazón a largo plazo

Los sobrevivientes de un terremoto no estarían del todo seguros.

- El estrés emocional y los estragos vividos elevarían la cantidad de infartos fatales mucho después del desastre, reveló un estudio sobre el terremoto Niigata-Chuetsu acaecido en Japón.

Los resultados son "un recordatorio vívido de que los efectos de los desastres naturales no se limitan a las lesiones físicas o al estrés emocional", escribió Andrew Steptoe, del University College de Londres, sobre el estudio publicado en la revista "Heart".

Estudios internacionales habían demostrado un aumento de los infartos fatales inmediatamente después de los terremotos, incluido el Niigata-Chuetsu, en el 2004, precisó el equipo del doctor Kazutoshi Nakamura, de la Universidad de Niigata.

Aunque la mortalidad por el terremoto Niigata-Chuetsu fue relativamente baja, los daños de infraestructura en la zona rural montañosa fueron extremadamente graves; 9.000 personas seguían viviendo en una casa temporaria al año del desastre y 5.000, a los dos años.

"Aunque el alojamiento temporario finalizó en diciembre del 2007, muchas personas siguieron tratando de reconstruir sus vidas tras las pérdidas económicas", informó el equipo.

Los autores estudiaron las tasas de mortalidad cinco años antes y tres años después del terremoto en la zona afectada y en una región "control" más alejada.

Si bien no hubo diferencias significativas entre la tasa de infartos antes y después del terremoto en la zona "control", la mortalidad por infarto creció significativamente en la zona del desastre (de 47,3 cada 100.000 personas por año a 53,9 cada 100.000 personas por año).

El patrón fue el mismo para hombres y mujeres y el aumento no disminuyó con el tiempo.

En el mundo, Japón posee la mortalidad más baja por infarto, de modo que los países donde la mortalidad es mayor sufrirían aumentos más considerables tras desastres similares.

Para Steptoe, "los daños a la propiedad, la pérdida de ganado, las demoras en la reconstrucción, la alteración de las rutinas diarias y de la comunidad" por un terremoto generaron "estrés persistente" y aumentaron la mortalidad por infarto.

"En esta era de cambio climático y huracanes, inundaciones, olas de calor y muchos más desastres naturales en muchos lugares del mundo, se debe prestar más atención a las consecuencias cardiovasculares agudas y de largo plazo", concluyó Steptoe.

- Fumar es lo que más eleva riesgo masculino artritis reumatoidea

Una revisión de 16 estudios confirma que fumar es un factor de riesgo de la artritis reumatoidea (AR).

- El efecto es especialmente fuerte en los hombres y los grandes fumadores. Los varones con resultados positivos para el factor reumático (FR), que es un anticuerpo que ataca al organismo en el 80 por ciento de las personas con AR, tenían aún más riesgo si fumaban.


Los estudios en las últimas dos décadas asociaron el tabaquismo con la AR, en especial en los hombres, escribió el equipo de S. Kumagai, de la Escuela de Medicina de la Univerdad de Kobe, en Japón. En tanto, los hallazgos en mujeres fueron "inconsistentes".

Los autores hicieron el primer análisis sistemático de estudios sobre el riesgo de AR y tabaquismo; para eso, revisaron 16 investigaciones.

Los hombres fumadores tenían casi el doble de riesgo de desarrollar AR y el efecto fue casi el mismo en los ex fumadores.

Al analizar el FR positivo, el equipo halló que el riesgo se cuadriplicaba en los fumadores, se triplicaba en los que alguna vez habían fumado y se multiplicaba por 2,5 veces en los ex fumadores.

Fumar también aumentó el riesgo de desarrollar AR en las mujeres, aunque no tanto. Las mujeres fumadoras, ex fumadoras y que alguna vez habían fumado tenían entre 1,2 y 1,3 veces más probabilidad de desarrollar AR, fueran o no FR positivas.

Los hombres que habían fumado por lo menos 20 cigarrillos diarios durante 20 años eran 2,3 veces más propensos a tener AR; en las mujeres, ese riesgo aumentaba 1,75 veces.

Fumar está asociado a la producción de FR. La relación entre el FR, la AR y el tabaquismo sería distinta en las mujeres debido a factores hormonales.

"Fumar en todas sus formas es un factor de riesgo significativo de AR", indicó el equipo.

"Dado que la AR está asociada con una calidad de vida y un pronóstico de vida malos, aconsejamos la cesación tabáquica" (por sus efectos negativos en la salud, aumentando los riesgos de padecer enfermedades oncológicas y cardiovasculares), en especial para los grandes fumadores, para prevenir o reducir riesgos potenciales de generar enfermedades.

Fuente :

Proyecto Salud

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