Personas deprimidas, más propensas a recibir opiáceos para dolor

Publicado 19/11/2009 19:21


Reuters Health - Un nuevo estudio revela que las personas con depresión son mucho más propensas a recibir un analgésico narcótico muy poderoso, como la morfina y la codeína, y a tomarla durante un largo plazo.

Es más, esos pacientes suelen recibir una dosis más alta, señaló el equipo de la doctora Jennifer Brennan Braden, de la University of Washington, en Seattle.

Dado que las personas deprimidas tendrían también alto riesgo de abusar o volverse adictas a esos analgésicos, el equipo opina que se necesitan más estudios para conocer la seguridad y la efectividad de esos fármacos en pacientes con depresión.

Los opiáceos se indican cada vez más para tratar el dolor crónico no oncológico. Para investigar los patrones de prescripción, el equipo revisó los registros para 1997-2005 de dos de los principales planes de salud en Estados Unidos.

A menudo, los pacientes reciben opiáceos para tratar el dolor de espalda, brazos o piernas, y el que causa la artritis. El equipo halló que las personas deprimidas eran de dos a cuatro veces más propensas a recibir opiáceos contra el dolor no oncológico.

Además, se les indicaban dosis diarias más altas y por más días.

Por ejemplo, en el 2005, el 25 por ciento de los pacientes deprimidos en uno de los planes recibió una indicación de uso de opiáceos a largo plazo, a diferencia del 9 por ciento de los pacientes sin depresión en el mismo plan.

La dosis promedio que usaron esos pacientes deprimidos fue de 54 miligramos, a diferencia de los 45 miligramos indicados a los pacientes sin depresión; en el otro plan, esas dosis fueron de 65 y 48 miligramos, respectivamente.

Los pacientes deprimidos eran más propensos a recibir fármacos de acción más prolongada y a haber tomado hipnóticos sedantes (pastillas para dormir y tranquilizantes, como Valium y Ativan). Combinar hipnóticos sedantes con opiáceos, en especial si se toma alcohol u otros sedantes, eleva el riesgo de sobredosis, resumió el equipo.

Los pacientes deprimidos serían más proclives a pedir opiáceos, mientras que los médicos serían más propensos a recetarlos "según el estrés observado o que informa el paciente".

También es posible, agregó el equipo, que las personas deprimidas tengan niveles más altos de dolor, que no responde a los tratamientos habituales.

Mientras que los resultados no demuestran si los patrones de prescripción médica observados eran los adecuados, el equipo opina que las personas con depresión "son un grupo potencialmente de alto riesgo de sufrir efectos adversos al consumir opiáceos".

FUENTE: General Hospital Psychiatry, noviembre-diciembre del 2009

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