Un spray de células de la piel para curar quemaduras

Publicado 06/11/2009 13:10


Una nueva técnica en el campo de los tratamientos de quemaduras proporciona una alternativa a los injertos de piel dentro de la sala de operaciones.

De forma tradicional, los tratamientos para las quemaduras de segundo grado consisten en remedios que parecen ser peores que la enfermedad: se corta un trozo de piel de otra zona del paciente y se injerta sobre la quemadura. El proceso funciona, pero aumenta el dolor del paciente y duplica el área a ser curada. Una tecnología relativamente nueva tiene el potencial de curar las quemaduras de forma mucho menos invasiva que los injertos de piel. Con sólo una pequeña biopsia de piel y un kit ya preparado, los cirujanos pueden crear una suspensión de las células basales de la piel—las células madre de la epidermis—y rociar la solución directamente sobre la quemadura, con resultados comparables a los de los injertos de piel.

El spray celular está pensado para tratar quemaduras graves de segundo grado, en las que las dos capas superiores de la piel están dañadas pero el tejido subcutáneo aún está intacto. Las quemaduras de tercer grado, de mayor gravedad, aún necesitan el uso de injertos de piel. El spray, cuyo uso ya está aprobado en algunos países, ha despertado el interés del Ejército de los Estados Unidos. El Instituto de Medicina Regenerativa de las Fuerzas Armadas está financiando unas pruebas en más de 100 pacientes, y que se espera comiencen antes de que acabe este año.

La tecnología, desarrollada por la cirujana australiana Fiona Wood, está basada en células, y entre ellas se encuentran las células progenitoras de la piel y las melanocitas encargadas del color, que se concentran en mayor medida dentro de la unión entre las dos capas superiores de la piel. Gracias a un kit paso-a-paso denominado como ReCell, los cirujanos pueden cosechar, procesar y aplicar estas células para tratar quemaduras de hasta 10,5 pies cuadrados de grande. El kit, que ha puesto a la venta Avita Medical, una compañía de medicina regenerativa con sede en el Reino Unido, es un pequeño laboratorio del tamaño y forma de una funda de gafas de sol.

Después de extraer un pequeño trozo de piel cercana a la zona de la quemadura (cuanto más cercana sea la biopsia, se logrará un mejor color y textura), el cirujano lo coloca en el pequeño incubador del kit junto a una solución de enzimas. Las enzimas separan las células de la unión dermis-epidermis, y el cirujano las cosecha mediante su extracción de las capas de la dermis y la epidermis y su suspensión en una solución. La mezcla resultante se rocía sobre la herida, repoblando así el lugar de la quemadura con células basales del lugar donde se extrajo la biopsia.

“En la actualidad, el tratamiento de cualquier quemadura que requiera un injerto de piel se lleva a cabo con la misma tecnología que llevamos usando desde hace 30 años,” afirma James Holmes, cirujano y director médico del Centro de Quemaduras del Centro Médico Baptista de la Universidad de Wake Forest. La práctica actual con las quemaduras de gran tamaño requiere injertos de piel donante que van desde un cuarto hasta el tamaño completo del área de la quemadura. ReCell sólo necesita cuatro centímetros cuadrados. “Esto te permite tomar una biopsia de piel muy pequeña y procesarla en la mesa de operaciones utilizando un paquete ya preparado,” afirma Colmes. “Se pude cubrir un área 80 veces mayor que el tamaño de la biopsia.”

Holmes es el investigador principal de unas pruebas en varios centros de próxima ejecución y que se dedicarán a hacer comparaciones entre los injertos y ReCell. Los pacientes de las pruebas actuarán como sus propios controladores: si una víctima de quemadura tiene una quemadura de segundo grado lo suficientemente grave como para ser tratada con injertos de piel, la mitad de la quemadura se tratará de ese modo y la otra mitad se tratará con el spray de células.

No todo el mundo está de acuerdo con que las quemaduras de segundo grado requieran injertos u otro tipo de tratamientos para ser curadas. “La mayoría de las quemaduras se curan sin necesidad de usar injertos de piel. Se curan con sólo aplicar una tirita,” afirma Robert Sheridan, cirujano en el Instituto de Quemaduras Shriners en el Hospital General de Massachusetts en Boston. “Hay un largo historial de productos autólogos [derivados del paciente] para tratar quemaduras, y todos acaban teniendo unos altos costes o resultados neutrales.” El próximo estudio llevado a cabo en los EE.UU. no comparará a ReCell con ningún tratamiento, por lo que no se espera que estos problemas se puedan resolver pronto.

Como reemplazo total de los injertos de piel, ReCell sólo funciona con quemaduras graves de segundo grado—las quemaduras más profundas, de tercer grado, destruyen la capa de la piel que la solución de ReCell sería capaz de repoblar. Sin embargo el spray puede que sea útil para tratar quemaduras más severas si se usa en conjunción con otros métodos, así como para el tratamiento de cicatrices ya existentes. Wood, directora de la unidad de quemaduras en el Hospital Royal Perth, utiliza ReCell en un proceso denominado como remodelado de cicatrices, en el que el spray de células ayuda a repoblar la piel cicatrizada con melanocitas para que concuerde mejor con el tono original de la piel del paciente. También lo utiliza en combinación con otros tratamientos, tales como el andamiaje para el cultivo de piel conocido como Integra, y así se reduce la aparición de cicatrices y se mejora la curación a lo largo del tiempo.

"Utilizo esta tecnología en combinación con todas las otras técnicas tradicionales, y puedo mejorar el resultado y la velocidad de la curación,” afirma Wood, quien también es cofundadora de la Fundación McCombs, una organización sin ánimo de lucro dedicada a la investigación de quemaduras y la curación sin cicatrices. El Hospital Royal Perth tuvo en su día una larga lista de pacientes a la espera de recibir cirugía de reconstrucción para arreglar las cicatrices profundas que acompañan a las quemaduras de tercer grado. Hoy día, afirma, no hay listas de espera. “Nuestras cuotas de reconstrucción están disminuyendo porque la gente no las necesita. Al hacer un mejor trabajo inicial, no se necesita trabajar de nuevo más tarde en las cicatrices.”

Fuente:

Technology Review

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