Distribución más rápida de impostores de virus

Publicado 23/10/2009 12:16


Tras el retraso en la distribución de las vacunas contra el H1N1, la atención se centra las “partículas semejantes al virus” de fabricación más rápida.

La actual carrera de fondo entre el H1N1 y la distribución de vacunas ha dejado bastante claro que no resulta fácil producir una vacuna lo suficientemente rápido como para superar a una pandemia. No obstante, y con el inicio de dos pruebas clínicas este mes para encontrar nuevas candidatas a vacunas contra la gripe, la “partícula semejante al virus,” o VLP (virus-like particle), puede que estemos a sólo un paso de lograr algo que se desea alcanzar desde hace tiempo, un tipo de vacunas que se creen más rápidamente.

El elemento biomédico principal y distintivo de las vacunas de VLP es su antigen—el componente que provoca una respuesta inmune en la persona vacunada. Las vacunas de VLP no utilizan virus muertos o debilitados, como hacen los métodos convencionales. En vez de ello, las vacunas de VLP utilizan unos pequeños caparazones de proteínas, que se cultivan bien en plantas o en células de insectos, y que para el sistema inmunológico del cuerpo son visualmente iguales a los virus reales pero que no contienen material genético de la gripe.

“La partícula es una réplica exacta del virus, aunque al no poseer el material genético que hace que el virus esté activo no presenta ningún tipo de peligro,” afirma Polly Roy, profesora de virología en la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, en el Reino Unido y una de las primeras investigadoras de las VLP. La falta de material genético también evita tener que llevar a cabo los tratamientos de formalin y detergente por los que tienen que pasar los antigenes convencionales para hacer que dejen de ser infecciosos, pero que también afectan a su potencia.

Lo más significativo es que las vacunas de VLP se pueden fabricar rápidamente. “Desde el momento en que se identifica un brote y se publica la secuencia genética online, se puede conseguir la producción total de una vacuna entre tres y cuatro meses,” afirma Ted Ross, microbiólogo y genetista dedicado a la investigación de VLPs en el Centro para Investigación de Vacunas de la Universidad de Pittsburgh. Esto supone una enorme mejora en comparación con el método actual, que se ha enfrentado a muchas dificultades para poder tener una vacuna contra la H1N1 lista en siete meses. Es también lo suficientemente rápido como para controlar una pandemia de gripe antes de que cambie de hemisferios—como hizo la gripe porcina cuando siguió al invierno desde el norte hasta el sur estos pasados meses de mayo y junio.

Las VLPs llevan anunciando sus prometedores resultados desde hace 20 años. Sin embargo es ahora cuando han alcanzado un punto en el que incluso los observadores menos interesados creen, como lo expresó el virólogo de la Universidad de Columbia Vincent Racaniello, que las vacunas de VLP “realmente parece que están en todo su esplendor.” Durante la última década, los investigadores han solucionado muchos problemas de manufactura pequeños aunque cruciales, desde cómo diseñar antigenes efectivos o cómo diseñarlos de forma fiable y duradera. Un paso crucial fue dado en 2006 cuando la Administración de Alimentos y Fármacos de los EE.UU. aprobó la primera vacuna basada en VLPs, Gardasil, la primera vacuna que probó su efectividad contra el papilomavirus humano, que puede provocar verrugas genitales y cáncer cervical. Esto fue “un avance enorme,” afirma Ross desde la Universidad de Pittsburgh, puesto que sugirió que la FDA, que generalmente adopta posturas muy conservadoras en cuanto a vacunas, estaba convencida de la seguridad de las vacunas basadas en VLP.

Desde entonces, las vacunas de VLP contra la gripe se han movido a un ritmo rápido, y las vacunas de VLP han funcionado bien en animales contra las gripes aviar, porcina y estacional, así como contra el Ébola. Dos de los desarrolladores principales, Novavax en Maryland y Medicago en la ciudad de Quebec, acaban de pasar las vacunas de VLP contra la gripe desde las pruebas preclínicas en animales hasta las pruebas clínicas con animales, dos de las cuales darán comienzo este mes.

Las compañías utilizan distintos procesos de manufactura. Medicago cultiva sus VLPs en plantas de tabaco transgénicas, cuya manipulación es simple, crecen rápido y se pueden criar en invernaderos de alta tecnología localizados en prácticamente cualquier sitio. La compañía inyecta la información genética del virus que se desea combatir en las plantas de tabaco totalmente crecidas. Después la planta produce las VLPs en su biomasa y se pueden extraer unas cuantas semanas más tarde. Novavax utiliza un método basado en el cultivo de células de insectos, cultivando sus VLPs en una línea de células “inmortalizadas” idénticas extraídas hace 20 años de una oruga llamada gusano cogollero. A las células del gusano cogollero se les inyecta un baculovirus recombinante—un virus que sólo se infecta a si mismo—y que se modifica para que se parezca al virus de la gripe que se quiere combatir. La célula responde mediante la producción y secreción de VLPs con un caparazón idéntico al del virus pero sin contenido de RNA de gripe.

Ambos procesos son relativamente baratos y rápidos. Para hacerse una idea más clara, las pruebas clínicas de fase I con 400 personas de la candidata a vacuna contra la gripe porcina de Novavax que comenzaron en México esta semana fueron desarrolladas a partir de la información genética del virus H1N1 que se hizo pública a principios de mayo y ya ha pasado por las fases de diseño, producción a pequeña escala y pruebas en animales. A lo largo de este mismo periodo de tiempo, los fabricantes convencionales apenas han empezado a hacer las primeras entregas de un tipo de vacuna que no requería ni un nuevo diseño ni pruebas en animales, y que sólo tuvo que pasar por unas mínimas pruebas en humanos.

Las VLPs, por supuesto, puede que se encuentren con obstáculos. No obstante, hasta que estas pruebas de Novavax y las pruebas paralelas contra la gripe aviar de Medicago revelen errores fundamentales en el método de VLPs—contradiciendo el éxito obtenido por estas vacunas durante las pruebas con animales y una exitosa fase I en las pruebas con humanos de la vacuna contra la gripe estacional de Novavax—las vacunas de VLP parecen poder convertirse en el tipo de vacuna contra la gripe efectiva, segura y de rápida fabricación que el mundo necesita.

Fuente:

Technology Review

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