¿Crecimiento o desarrollo?

Publicado 28/09/2009 09:58


El desarrollo del ser humano comienza en el momento mismo de la concepción, al dar lugar al crecimiento de un ser vivo en el seno materno. Por ello, ese desarrollo se puede - y se debe - evaluar desde antes del nacimiento, con los controles prenatales.

Entre otros métodos que nos ayudan a hacer este seguimiento está la ecografía, la cual nos permite sobre todo evaluar las variaciones en tamaño y forma del bebé. Pero el crecimiento es sólo una parte, quizá la más evidente, del complejo proceso del desarrollo humano. Ese proceso transforma a una célula, el óvulo fecundado, en una persona con increíbles capacidades y complejidad funcional.

Ese proceso tiene su punto culminante cuando se alcanza la madurez biológica, es decir, cuando el individuo adquiere la capacidad de reproducirse. Esto significa un tiempo variable de un individuo a otro, pero existen parámetros considerados normales o "esperables", que van desde los 16 y los 20 años. Antes de esa edad, es raro que las personas hayan terminado de crecer, y también lo es que sigan creciendo en la tercera década de la vida.

Pero el desarrollo humano no sólo involucra el crecimiento visible. Si vemos al desarrollo como ese camino desde la concepción hasta la adultez, reconoceremos dos grupos de fenómenos:

  • Cuantitativos: dados por el aumento del tamaño corporal, debido al proceso de reproducción celular, que incrementa sostenidamente el crecimiento del número de células que componen los diferentes tejidos del organismo.
  • Cualitativos: a los cuales podemos también definir como de "complejización", al ir apareciendo funciones que antes no existían. La más clara de ellas es la de reproducción, pero en el plano neurológico también hay cambios dramáticos. Estos procesos se refieren al desarrollo de capacidades latentes, que se irán despertando y ajustando a su debido tiempo. Cuando un bebé nace, por ejemplo, no puede caminar. Pero al año de vida ya puede hacerlo.


Seres independientes


Otra manera de definir el desarrollo humano es a través del grado creciente de independencia. De la dependencia total del recién nacido a la autonomía de la cual goza el adulto normal, aunque el ser humano siempre será un ser social, y por lo tanto, nunca llegará a la autosuficiencia total.

Otra de las funciones que evidencia fuertemente el complejo proceso del desarrollo es la inmunológica. Pero en realidad, estos cambios involucran a todos los tejidos y funciones del cuerpo, aunque aparentemente haya ciertos "desacompasamientos" o entre unos y otros, lo cual no significa una falta de armonía.

Por ejemplo, el tejido cerebral se desarrolla en forma temprana, y un niño de 5/7 años ya tiene la capacidad cerebral que va a tener cuando llegue a adulto, lo cual explica el mayor tamaño comparativo del cráneo de los niños. Mientras tanto sus gónadas, los testículos por ejemplo, permanecerán pequeños hasta los 11/13 años, hasta que en el desarrollo puberal comienzan a crecer rápidamente.

El desarrollo, por último, es el producto de la interfase de dos grandes grupos de fenómenos:

  • Intrínsecos: la herencia, el genoma, lo cual se hereda de los padres, y constituye lo orgánico propio, incluyendo el funcionamiento del sistema endocrino, etc.
  • Extrínsecos: los elementos del ambiente en que crece y se desarrolla el individuo, en su interacción con él. Aquí entran un inmenso número de factores como la alimentación, los estímulos, la alfabetización, el grupo circundante, etc. Las cuestiones afectivas forman parte importante de ellos, y de hecho existe el Síndrome de Privación Emocional, por el cual se altera enormemente el normal desarrollo físico y psicológico del niño.


¿Qué podemos tomar los padres como señales de alarma de que el crecimiento de nuestros hijos puede sufrir alteraciones? Existen parámetros muy sencillos que pueden orientarnos, como el estacionamiento en un mismo tamaño y peso corporal, el ver que no cambian el número de los calzados, que no siguen la media de los chicos de su edad, etc.

Sin embargo, sólo el pediatra podrá decirnos si estos signos -u otros que pasen inadvertidos- deben ser interpretados como problemas de crecimiento. Por ello, la consulta periódica es siempre nuestra mejor aliada. 

Fuente:

LatinSalud.com

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