Nuevos hallazgos dentro de las lesiones cerebrales provocadas por explosiones

Publicado 09/09/2009 10:52


Una nueva investigación muestra que las explosiones provocan un tipo de daño particular en el tejido cerebral.

Las ondas expansivas causadas por los dispositivos explosivos improvisados en Irak y Afganistán parecen provocar un tipo de lesión cerebral fundamentalmente distinta a las fuentes de conmoción más tradicionales, tales como los traumas contundentes. El descubrimiento abre la vía hacia un nuevo tipo de métodos de diagnóstico y posterior seguimiento de estas lesiones, que durante los últimos años han resultado de gran preocupación dentro del ejército. El estudio también comienza a resolver un tipo de controversia que se da dentro de la investigación de las lesiones cerebrales—si los soldados que se encuentran cerca de una explosión pero no resultan golpeados en la cabeza aún pueden sufrir un tipo de daño cerebral único.

Las conmociones normales son provocadas normalmente por un impacto directo en la cabeza, como por ejemplo una caída, o por lesiones de aceleración en los accidentes con vehículos. Por el contrario, las lesiones cerebrales inducidas por una explosión pueden incluir estos dos tipos de factores además de uno que es único dentro de las explosiones—una rápida onda de presión que puede causar sus propios destrozos en el cerebro. A medida que crece el número de tropas que regresan de Irak o Afganistán con signos de lesión cerebral—las encuestas sugieren que entre un 10 y un 20 por ciento de las tropas desplegadas han experimentado algún tipo de conmoción—el ejército se ha visto forzado a comprender cómo afectan este tipo de ondas de presión al cerebro, así como el mejor método para diagnosticar y tratar las lesiones resultantes.

Normalmente, el daño provocado por las conmociones no se muestra en las pruebas de imágenes médicas tradicionales, tales como los TACs o las IRMs. Sin embargo, los científicos han empezado recientemente a utilizar una variación de la IRM conocida como imágenes de tensor de difusión (ITD) para detectar el daño provocado a la materia blanca en el cerebro—el cableado neuronal que conecta las células—después de sufrir lesiones cerebrales de intensidad moderada.

En el nuevo estudio, David Moore, neurólogo y subdirector de investigación en el Centro de Lesiones Cerebrales de Defensa y Veteranos en Washington, D.C., utilizó junto a un grupo de colegas el sistema de ITD para evaluar a tropas que habían sido diagnosticadas con lesiones cerebrales traumáticas moderadas después de una explosión, un impacto directo, o una lesión inducida por una aceleración varios meses antes, así como a gente sana que jamás había sufrido una conmoción. El equipo descubrió que aquellos con traumas vinculados a una explosión poseían un patrón de daños más difuso dentro de la materia blanca, descrito como un “patrón de spray de pimienta,” en comparación con aquellos cuyas conmociones habían sido causadas por un impacto directo o una aceleración. La investigación fue presentada en la conferencia Congreso Mundial para Creación de Mapas Cerebrales y Terapias Guiadas por Imágenes celebrada en Boston el mes pasado.

El equipo de Moorte también encontró signos de inflamación en los cerebros de esas personas meses después de haber experimentado la explosión, cuando la mayoría de los síntomas de una conmoción normalmente ya se han disipado. “Vemos evidencia de una serie de efectos inflamatorios entre subagudos y crónicos [en estos pacientes],” afirma Moore. “Nos indica que hay algo que resulta único dentro del fenómeno de las explosiones.”

Los descubrimientos se suman a una serie de hallazgos previos que, en conjunto, vienen a arrojar algo de luz sobre las lesiones cerebrales provocadas por explosiones. Mediante el estudio de Marines que han sido entrenados para provocar explosiones controladas, así como cerdos que han sido expuestos a explosiones, Geoffrey Ling, neurólogo y científico en la Agencia de Defensa para Proyectos de Investigación Avanzados, descubrió junto a sus colegas unos signos de inflamación en la sangre, incluso cuando no estaba presente ningún otro signo de lesión.

“Estamos empezando a comprender los mecanismos de la explosión, y eso nos lleva a preguntarnos una serie de preguntas distintas,” señala Michael Jaffee, director nacional del Centro de Lesiones Cerebrales de Defensa y Veteranos. Por ejemplo, hoy día el objetivo de los científicos es clarificar mejor el papel que juega la inflamación en este tipo de lesiones. El uso de la ITD puede que también resulte útil para el diagnóstico de conmociones relacionadas con explosiones y la evaluación de la recuperación, afirma. Dado que los síntomas de las lesiones cerebrales traumáticas moderadas se pueden parecer al trastorno de estrés postraumático, una enfermedad relacionada con la ansiedad, puede resultar difícil distinguirlos entre sí.

Aunque la ITD resulta prometedora como nuevo tipo de tecnología de diagnóstico, Moore enfatiza que aún así es muy necesario encontrar alternativas adicionales. Alrededor del 80 por ciento de los pacientes con lesiones cerebrales que reúnen los requisitos para formar parte del estudio en el Hospital Walter Reed Army tuvieron que ser excluidos por poseer restos de metralla en sus cuerpos. (Los aparatos de IRM generan un campo magnético muy fuerte, lo que hace que su uso sea peligroso en pacientes con implantes metálicos o metralla.)

Fuente:

Technology Review

Otros Artículos

El uso de este sitio web implica la aceptación de los Términos y condiciones y la Política de Privacidad de TandilSalud.com.ar
© Copyrights ©2014: Helius Information Technology - Todos los derechos reservados. Protección de datos personales.


Desarrollado por Helius IT