Una vacuna para el cáncer de colon

Publicado 29/07/2009 10:14


Un nuevo método para prevenir el cáncer enseña al sistema inmunitario a buscar y destruir a los tumores emergentes.

Una vacuna contra el cáncer ligeramente distinta está logrando grandes avances durante las pruebas clínicas en la Escuela de Medicina de la Universidad de Pittsburgh. En vez de atacar a un virus relacionado con el cáncer—del mismo modo en que Gardasil ataca al papilomavirus humano para prevenir ciertos tipos de cáncer cervical—la nueva vacuna estimula al sistema humanitario para que ataque a un proteína defectuosa que a menudo se encuentra en abundancia en los tejidos de cáncer colorectal y en tejidos precancerosos.

Los investigadores de Pitt afirman que si la vacuna tiene éxito, podría evitar la necesidad de repetir colonoscopias en aquellos pacientes con alto riesgo de desarrollar cáncer colorectal. Este tipo de pacientes han desarrollado múltiples pólipos precancerosos en sus intestinos, llamados adenomas avanzados, y se someten a colonoscopias de forma rutinaria para encontrar cualquier signo de recurrencia.

La vacuna ya ha sido probada con éxito en pacientes con cáncer pancreático avanzado. En la actualidad se están llevando a cabo pruebas clínicas para evaluar la respuesta inmunitaria que genera en aquellos pacientes con adenomas avanzados en su historial. Su funcionamiento consiste en estimular al cuerpo para que fabrique anticuerpos contra la versión anormal de la proteína mucosa llamada MUC1. Aunque en el interior de los intestinos normales se encuentran cantidades moderadas de esta proteína, en aproximadamente la mitad de los adenomas avanzados y en la mayoría de los cánceres colorectales podemos encontrar unos altos niveles de la forma defectuosa de la MUC1.

La vacuna prepara al sistema inmunitario para que vigile el intestino, enseñándole a reconocer la versión anormal de la MUC1. Si se desarrolla un adenoma y empieza a producir la versión defectuosa de la MUC1, el sistema inmunitario aumentará la cantidad de anticuerpos para así atacar y destruir al tejido precanceroso.

“Estaríamos usando nuestro propio sistema inmunitario como mecanismo de vigilancia, para prevenir el desarrollo de tejidos malignos,” afirma el investigador principal del proyecto, Robert E. Schoen, profesor de medicina en la Escuela de Medicina de la Universidad de Pittsburgh y profesor de epidemiología en la Escuela de Postgrado de Salud Pública de Pitt.

El uso de este tipo de inmunoterapia para combatir el cáncer no es algo nuevo—en la actualidad existen una serie de vacunas contra el cáncer en fase de pruebas clínicas. No obstante, hasta ahora la técnica se ha utilizado sólo para atacar a los tumores ya existentes. La nueva vacuna representa el primer intento de utilizar la inmunoterapia para evitar que el cáncer se desarrolle en primer lugar. “Estamos reconduciéndolo por un lado distinto,” afirma Schoen. “Estamos intentando utilizar la inmunoterapia como método de prevención.”

No todos los tumores colorectales producen MUC1 anormales, y no hay forma de saber de antemano si el paciente va a desarrollar uno que las contenga. Por tanto, en teoría es posible desarrollar cáncer colorectal incluso si la vacuna es efectiva, afirma Schoen, puesto que el paciente vacunado seguiría corriendo el riesgo de sufrir tumores sin MUC1 defectuosas.

Por ese motivo, no está claro aún si la vacuna podría suplantar a las colonoscopias completamente en aquellos pacientes con alto riesgo, afirma Mark Ruffin IV, profesor de medicina familiar y científico investigador de epidemiología en la Universidad de Michigan, que no estuvo involucrado en las pruebas. “Si aún siguen necesitando las colonoscopias, lo único que habremos hecho es añadir costes y efectos secundarios a los pacientes con pólipos.”

Los investigadores de Pitt han estado reclutando pacientes para las pruebas desde octubre de 2008, y esperan haber terminado de obtener datos en el otoño de 2011. Los pacientes reciben una dosis inicial de la vacuna con refuerzos 2 y 10 semanas después, y su respuesta inmunitaria se vigila durante un año. Dado que sus historiales de adenomas avanzados los pone en alto riesgo de contraer cáncer, los pacientes son supervisados durante todo el periodo de pruebas con colonoscopias—el estándar actualmente más extendido para este tipo de supervisión médica—lo que otorga a los investigadores una idea preliminar de si la vacuna es capaz de limitar la reincidencia o la progresión.

Hasta ahora, en más de 20 sujetos reclutados hasta ahora, afirma Schoen, “la vacuna se tolera extremadamente bien.” Más allá de algunos enrojecimientos y dolores musculares en el lugar de la inyección, y algunos casos de fiebre de corta duración, no se han dado efectos secundarios adversos. El siguiente paso, afirma Schoen, consistirá en otras pruebas para determinar con mayor precisión la relación entre la administración de la vacuna y la reincidencia del adenoma. Estima que estos experimentos podrían empezar de aquí a dos años.

Las MUC1 anormales no se limitan al cáncer colorectal. También están presentes en otros cánceres, incluyendo la mayoría de los tumores de mama, lo que significa que la nueva vacuna se podría adaptar para otros usos. A escala más amplia, esta estrategia por la que se estimula el sistema inmunitario para que ataque a una proteína relacionada con un tumor, también podría tener relevancia en otros tipos de cáncer. Se sabe que existen muchas proteínas que se expresan de forma aberrante en los tejidos malignos, señala Schoen, y “las vacunas utilizadas contra otras proteínas se podrían utilizar para otros tipos de cáncer.”

Fuente:

Technology Review

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