Un sistema detectará signos de retinopatía diabética

Publicado 11/01/2010 10:35


Según el Grupo de Investigación Reconocido (GIR) de Ingeniería Biomédica de la Universidad de Valladolid, todos los pacientes de diabetes tipo I y el 80% de los enfermos tipo II acaban por sufrir retinopatía. El diagnóstico precoz y un tratamiento adecuado evitarían el 90% de los casos de ceguera, por eso el GIR trabaja ahora en un nuevo sistema de diagnóstico.

En la actualidad, el diagnóstico se realiza a partir de la historia clínica y el estudio de las imágenes de fondo de ojo del paciente. Según Daniel Álvarez y José Víctor Marcos, miembros del Grupo de Investigación Reconocido (GIR) de Ingeniería Biomédica coordinado por Roberto Hornero, el problema se encuentra “en el número de imágenes que el especialista médico debe analizar para el diagnóstico temprano”.

“Si se realizasen todas las imágenes de fondo necesarias para tratar de detectar lo más tempranamente posible la enfermedad al especialista le llegaría una avalancha de imágenes, porque además no todos los oftalmólogos son capaces de observar una imagen de fondo de ojo y determinar si hay una lesión que puede derivar a largo plazo en ceguera”, apunta José Víctor Marcos, que insiste en que estos oftalmólogos “se verían desbordados”.

Los expertos europeos recomiendan que todo paciente diabético reciba, al menos, una exploración oftalmológica anual. El objetivo de los ingenieros es desarrollar un sistema intermedio que trate de cribar las imágenes susceptibles de enviar al especialista y reducir así su carga de trabajo, tal y como precisa el investigador.

El procesado de imágenes de fondo de ojo trata de detectar automáticamente los signos de la retinopatía diabética, tales como hemorragias o vasos sanguíneos anormales.

La retinopatía, segunda causa de ceguera en España

Según la Fundación para la Diabetes, la retinopatía es la segunda causa de ceguera en España, la primera en edad laboral, y afecta a cerca del 50 por ciento de las personas con diabetes. Asimismo, señalan que es un problema creciente, puesto que se prevé que la población diabética se duplique en los próximos 15 años.

La retinopatía diabética tiene su origen en el deterioro de los vasos sanguíneos de la retina, y puede clasificarse en dos tipos: no proliferativa (se desarrolla primero y se caracteriza por el agrandamiento de los vasos sanguíneos en ciertos puntos) y proliferativa (la modalidad más severa y avanzada de la enfermedad a partir de la cual crecen nuevos vasos frágiles y rompibles).

La aparición y la progresión de la retinopatía diabética están relacionadas con las alteraciones en el control de la glucemia. La hiperglucemia (niveles de glucosa en sangre altos) produce lesiones en la retina y en los vasos arteriales. Estas lesiones se agravan con la hipertensión arterial que frecuentemente padecen los pacientes con diabetes.

Mantener la diabetes muy controlada y evitar alteraciones en la glucemia son las fórmulas para prevenir la retinopatía, ya que esta dolencia no presenta síntomas y no es una enfermedad dolorosa. Sin prevención, el paciente no se percatará de la patología hasta que no aparezcan los primeros síntomas de ceguera irreversible.

Fuente:

SINC

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